El individuo que presuntamente fue el blanco del ataque abandonó rápidamente la escena, huyendo en un vehículo Audi hacia Marbella, mientras que los atacantes escaparon en dirección contraria.
Lo que comenzó como una tarde tranquila de fin de semana, donde los compradores disfrutaban de las últimas compras en el supermercado Aldi de la zona de Atalaya Isdabe (Estepona), rápidamente se transformó en un escenario de caos y ansia. En medio de esta cotidianidad, una pareja de mediana edad se encontraba en el aparcamiento: la mujer realizaba su compra, mientras el hombre aguardaba en el coche, acompañando a la hija de una vecina. En un instante de horror, una bala lo impactó en el brazo derecho, cambiando drásticamente el ambiente apacible.
Al pasar de las 18:30, varios disparos resonaron en el supermercado, sobresaltando a todos los presentes. Muchos, en un primer momento, pensaron que se trataba de fuegos artificiales, sólo para darse cuenta después de que era un tiroteo real. El aparcamiento del supermercado se había convertido en un campo de batalla, con un intercambio de disparos entre bandas criminales, donde la Policía Científica encontró al menos 27 casquillos.
Testigos del suceso y fuentes cercanas a la investigación indican que al menos dos individuos abrieron fuego, utilizando armas cortas, contra un Audi que se movía por la zona. A pesar de la lluvia de balas, el vehículo consiguió escaparse hacia Marbella. En este momento, persiste la duda sobre si el conductor iba solo o si había más pasajeros, así como si resultó herido durante el ataque.
Un disparo alcanzó la ventanilla del piloto del coche donde esperaban el hombre herido y una niña de diez años, que resultó ser la hija de una vecina. Esta última logró salir ilesa, a pesar de que muchas balas atravesaron el aire a su alrededor. Algunas personas en la escena le proporcionaron atención inicial, aplicándole un torniquete hasta que llegó una UVI móvil que lo condujo al Hospital Costa del Sol. Su estado es estable, aliviando así los temores sobre su vida.
La niña, situada a pocos centímetros del caos, fue testigo de la violencia desatada, sin haber recibido daño alguno. Sin embargo, una de las balas disparadas ese día llegó a golpear la fachada de un edificio a más de 500 metros, lo que resalta el peligro de la situación. Este tipo de eventos resaltan la necesidad de una mayor vigilancia y seguridad en áreas públicas.
Los presuntos autores del tiroteo abandonaron el lugar corriendo, aunque se sugiere que pudieron haber sido recogidos por una furgoneta que estaba a pocos metros. En este contexto, la Policía Nacional ha comenzado una investigación exhaustiva a través del Grupo de Crimen Organizado II, con el propósito de identificar a los responsables y esclarecer todas las circunstancias involucradas en este alarmante evento.

